Qué es la Selva Valdiviana y por qué es importante

La Selva Valdiviana representa uno de los mayores tesoros del país. Su biodiversidad, historia y valor cultural, fuertemente asociado al pueblo Mapuche, son muestras de su riqueza invaluable, tanto para las generaciones pasadas y presentes, como para las futuras. Estos antiguos bosques entregan innumerables beneficios para el planeta. Purifican y regulan el consumo del agua, controlan la erosión y evitan el aumento de la temperatura, mitigando el cambio climático al cumplir la función de sumideros de carbono (almacenadores de CO2).

Al rastrear el origen del término Selva Valdiviana, nos encontramos con que este se ha usado históricamente para hacer referencia a los bosques templados lluviosos del centro sur de Chile y parte de Argentina, descritos a principios del siglo XX como aquellos presentes entre la Región del Maule y el norte del archipiélago de Chiloé. La Selva Valdiviana es parte de los bosques templados lluviosos, que cubren menos del 10% de la superficie terrestre y que, a diferencia de los bosques tropicales, se encuentran sujetos a bajas temperaturas invernales.

El concepto “Selva Valdiviana” es un término de uso coloquial, sin contar con una definición científica unánimemente aceptada. En su distribución actual, la Selva Valdiviana o Bosques Templados Lluviosos Valdivianos tienen las siguientes características:

  • Están conformados por una asociación de especies mayoritariamente siempreverde (de hojas perennes), con participación de especies arbóreas caducifolias y coníferas.
  • Se presentan diferencias importantes entre los bosques costeros, los de la depresión intermedia y los bosques andinos, en función de los cambios en la pluviosidad y las temperaturas mínimas que enfrentan.
  • Presentan precipitaciones durante todo el año (entre 1500 y 4000 mm. anuales), con mayor concentración en los meses de invierno.

Su distribución

Las divergencias se producen por la inclusión o no de bosques caducifolios de clima mediterráneo y de bosques de coníferas. En general, el bosque valdiviano abarca una superficie que se estima en 250.000 km cuadrados, dependiendo del autor, entre el paralelo 35 y 48 sur, o desde la VII a XI Región en Chile; así como en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes en Argentina.

Es importante recalcar que para todos los autores el epicentro de la Selva Valdiviana se encuentra en la Región de Los Ríos, representando actualmente el 50% de la superficie regional. El bosque valdiviano limita por el norte con el bosque mediterráneo esclerófilo o ecorregión del Matorral Chileno, por el este con la estepa patagónica y la estepa alto andina, y por el sur con los bosques subpolares o magallánicos, compuestos por Coigüe de Magallanes, Lenga y Ñirre, entre otras especies.

Caracterísiticas botánicas y ecológicas

Para la mayoría de los expertos hoy, el Bosque Valdiviano o Selva Valdiviana se caracteriza por los siguientes factores:

  • Dominancia de especies laurifoliadas, que presentan grandes hojas perennes y una enorme actividad vegetativa durante todo el año.
  • Una cubierta o copa del bosque muy densa, definida por al menos 4 estratos (niveles) que obstaculizan la llegada de la luz solar al suelo del bosque.
  • Una dinámica ecológica de enorme complejidad, que produce una alta diversidad de especies, particularmente enredaderas, helechos, hongos, musgos y líquenes, muchas de ellas endémicas de estos bosques.

Se trata de bosques densos, en los que la vida coloniza cada espacio posible; a nivel del suelo se identifican múltiples especies en pequeños espacios. Musgos, hongos, líquenes y raíces parecen competir por cada centímetro disponible. Los troncos de los árboles en su gran mayoría se encuentran cubiertos por diversas especies de briófitas, lianas cuelgan de las ramas y entre los árboles crecen enormes helechos y nalcas.

A medida que aumenta la altura en las zonas precordilleranas, el bosque va perdiendo densidad y diversidad. Sin embargo, el bosque denso y diverso se mantiene a orillas de los cursos y cuerpos de agua.

Debido a su aislamiento geográfico y su particular evolución, la Selva Valdiviana destaca por contar con una gran cantidad de especies endémicas, siendo declarada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), como uno de los 35 ¨hotspots¨ o lugares clave de biodiversidad mundial.

Algunas de las principales especies de flora que caracterizan a este ecosistema son: Copihue, Luma, Arrayán, Tineo, Roble, Ulmo, Olivillo, Avellano, Laurel, Mañío, Tepa, Melí, Patagua, Canelo y Murta. En las zonas cordilleranas predominan los bosques de Alerce, Nothofagus como el Raulí, la Lenga y el Coigüe, y coníferas como el Ciprés de la Cordillera y la Araucaria. Se estima que más del 45% de las especies de plantas en general, incluyendo las lianas y plantas hemiparásitas, son endémicas del bosque templado de Sudamérica austral.

Aunque la fauna de mamíferos de la Selva Valdiviana no es muy diversa, sí lo es la avifauna, la cual varía en presencia y distribución según las temporadas de verano e invierno. Con respecto a los mamíferos, se encuentra un alto nivel de endemismo, destacando especies como el pudú, la güiña y el monito del monte. El ecólogo Agustín Iriarte plantea que, “de los 9 géneros existentes, 6 son endémicos de esta zona geográfica. Es interesante destacar que en relación al total de vertebrados presentes en el bosque valdiviano se muestran niveles de endemismo solo comparables a la isla de Madagascar”.

¿Cómo se formó la Selva Valdiviana?

Diversos estudios muestran la relación genética existente entre los bosques templados lluviosos del sur del país, con las remotas y extintas selvas tropicales del Supercontinente Gondwana, el cual comenzó a separarse hace aproximadamente 300 millones de años, al final del periodo Paleozoico.

El desplazamiento que generó la separación de Sudamérica de este gran continente, provocó climas más fríos hacia el sur, a los que estos bosques fueron expuestos. Esto, en conjunto con la configuración biogeográfica del territorio, caracterizada por la presencia de la Cordillera de los Andes al este, el Océano Pacífico por el oeste, el matorral chileno por el norte, y los bosques subantárticos por el sur; llevó a la generación de un bosque único en el continente, de exquisita y exuberante vegetación primaria y endémica.

Por este motivo, a la Selva Valdiviana se le considera un Paleo Bosque, el cual se ha adaptado por millones de años a los cambios de las condiciones ambientales al que estuvo expuesto, hasta dar origen al bosque que observamos hoy.

Fuente: Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, Sernatur y Gobierno Regional de los Ríos.

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Soledad Corti Otaegui

Soledad Corti Otaegui de Chile ha plantado 1 árbol en la Patagonia.